La educación en nuestros países

Nunca nos cansaremos de decir que la educación es, con mucho, el principal generador de riqueza y de bienestar en las sociedades. Por desgracia en la española la educación nunca ha sido una prioridad. A veces por condicionantes políticos y de poder -una población que no lee siempre es más controlable que una que lee, sin explicar que esta sociedad ha sido económicamente depredadora a través de su ejército, y un buen soldado es aquel que obedece pensando el mínimo posible- por lo cual la prioridad de la derecha española, hasta finales del siglo XIX, ha sido mantener el analfabetismo en su población. Fue un gobierno progresista, con la oposición de la derecha más radical, que en 1.857 redactó la Ley Moyano, que trae el nombre de su promotor Claudio Moyano, ministro de Fomento de la época.
No es extraño, entonces, el atraso cultural español en relación al resto de Europa, atraso que ya no podemos relacionar con el analfabetismo en sentido estricto, que por fin ha desaparecido, pero si con el analfabetismo funcional.
La OCDE afirma que el ciudadano español es el último de Europa a entender el cálculo matemático y el penúltimo en capacidad lectora. Según este organismo los españoles tienen dificultad para entender un prospecto farmacéutico, una factura de la luz o para leer Don Quijote, libro publicado en 1.605. Recordamos finalmente que España es el único país de Europa donde muchos de sus ciudadanos se enorgullecen o hacen gala de su incultura, degradando a propósito su propio idioma.
En un mundo globalizado, donde la competencia ha pasado de los países a los individuos, de forma que la incultura sólo puede implicar paro o salarios muy bajos, no es suficiente con saber leer y escribir, o hacer cálculos sencillos, tampoco haber conseguido una licenciatura o un posgrado, también se necesita una capacidad de criterio que solo se consigue con la lectura y el debate inteligente. No se trata, por tanto, de saber de fútbol o de las idas y venidas de los tertulianos de la telebasura, sino de disponer de información veraz y crítica, sea de política, de arte o de investigación, y saber contrastarla sin temor a caer en el ridículo.
España es uno de los países con más universitarios del mundo por número de habitantes, al menos lo era hasta hace unos años, pero con sólo una universidad dentro de las cien mejores, y también el que los jóvenes más preparados se han visto obligados a emigrar. Sólo en las sociedades en guerra su población más preparada suele emigrar. España obviamente no lo está, por lo cual es una excepción.
Qué explicación podemos dar a este fenómeno?
Sólo una, la sociedad española no está preparada para crear las expectativas de trabajo que demanda esta juventud. No lo está porque sus empresas no pueden competir, ni en salario ni en calidad de trabajo, con las de los países desarrollados.
Una sociedad no puede educarse de la noche a la mañana, necesita varios siglos de inversión y de interés por la cultura. El nivel de sus jóvenes estudiantes no solo se mide por el dinero invertido en las escuelas, sino en la calidad de sus maestros y el nivel cultural de sus familias y de su entorno.
En el Reino Unido la diferencia de resultados escolares entre los niños con dos estanterías de libros en sus casas, con los que tienen unos pocos, es de 1’15 cursos. En Francia, el país con menor desigualdad, es de un curso. La misma OCDE reconoce que el tamaño de las aulas, la calidad o el número de ordenadores, y el gasto por estudiante, no inciden en el resultado. Tan sólo la calidad del profesorado puede superar la afectación del nivel de sus familias.
Este gráfico nos da una idea del problema:

Fuente: Our World in Data

El cambio de paradigma de mediados del siglo XVI en los países nórdicos, no llegó a España hasta medios del XVIII, mientras que durante el siglo XIX, cuando todos los países de Europa, excepto Italia y España, invirtieron decididamente en educación, estos dos países quedaron definitivamente rezagados, y su leve subida solamente puede atribuirse a la proximidad y la fuerte relación comercial con el resto de Europa.
En 1.860 sólo el 18% de la población española sabía leer, el 30% de los hombres y el 8% de las mujeres. Las variaciones regionales eran muy grandes. Castilla León, Cantabria y Madrid destacaban mucho por encima de las otras. Excepto en Cádiz, Madrid y Gijón, la diferencia entre hombres y mujeres era brutal. En el siguiente gráfico puede verse que la proximidad con Francia no tenía nada a ver. Cataluña no dejaba de ser un ejemplo de la situación española, y la diferencia entre sexos igual de insultante. De hecho Galicia estaba bastante más alfabetizada que Cataluña.

Fuente: Censo de Población de 1860

El talante de nuestra clase política, a pesar de ser todavía reacia a la inversión en educación, por suerte ha cambiado.
Cómo puede verse en los siguientes gráficos, excepto en Cataluña, el esfuerzo presupuestario en educación es prácticamente igual gobierne la derecha o la izquierda. En Cataluña, sin embargo, la diferencia no sólo existe sino que es especialmente intensa. La derecha en el poder, aun disponiendo de uno de los mayores presupuestos totales por habitante, ha reducido la inversión hasta dejarla en los últimos lugares, tanto de España cómo de Europa.
Gasto en educación por Comunidad Autónoma y por habitante de cada una de ellas:

Fuente: Datosmacro.com

Presupuesto total por Comunidat Autónoma y habitante a cada una de ellas:

Fuente: Datosmacro.com

En general las cosas no han cambiado demasiado. El siguiente gráfico muestra que España sigue estando en la cola de inversiones en educación de toda Europa. Sólo los países de la antigua Unión Soviética invierten menos, aunque también hay que tener en cuenta que el salario de su profesorado es muy inferior, a veces no llega ni a la mitad del español. Además España es el único país de OCDE que con la crisis ha disminuido el porcentaje de sus presupuestos en educación. El resto de países, no obstante los recortes, lo mantuvieron o aumentaron.
El informe de la PIAAC, cuya veracidad no admite ninguna duda, muestra que el nivel de los jóvenes españoles está bastante por debajo de la media europea. Y recordamos que la globalización ha hecho que la competitividad haya pasado de los países y las empresas a las personas.
Como muestra tenemos que la tasa de paro de los españoles con habilidades matemáticas de nivel 1 es tres veces superior a los del nivel 4 y 5, y su salario la mitad.
Este gráfico a pesar de ser del 2.013, muestra la realidad, que en principio se ha agravado estos últimos años:

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