El municipalismo y los piratas

 

Es importante tener en cuenta, para todo aquel que nos quiera escuchar o pretenda nuestra amistad política, que no juzgamos ni valoramos a las personas por las siglas de sus espacios políticos, por sus costumbres, y, todavía menos, por cómo piensan en lo que no nos concierne. Para nosotros lo más importante es el respeto que puedan tener hacia la ciudadanía, sea esta del color que sea; su preparación, su capacidad de compromiso, su integridad y su talante democrático.

Demostraríamos falta de ética y poco respeto hacia nuestros votantes, si nuestros candidatos no fueran capaces de cumplir con su cometido.
Nuestro votante sabe que un candidato presentado por los piratas es una persona preparada, que puede equivocarse como cualquier humano, pero no por falta de experiencia o de preparación. Creemos que la ciudadanía no tiene por qué pagar un salario a quien no está preparado. La ciudadanía exige responsabilidad y eficiencia, no inexperiencia o carencia de profesionalidad, por buena voluntad que se tenga.

Y los piratas no podemos trabajar con quienes prejuzgan a las personas por sus siglas, la manera de ser o de expresarse, obviando su valía y su proyecto político. Este tipo de personas no pueden tener la confianza y el respeto necesarios para ser nuestro aliado.
Y, finalmente, los piratas no concebimos dos listas separadas con un mismo o similar programa. Para nosotros esto sería una burla hacia nuestros votantes y a la ciudadanía en general.

Hacer política significa hacer un servicio en el país, nunca al revés, sin olvidar que este país se compone de muchas sensibilidades que hay que respetar, siempre que a su vez estas sean respetuosas con las demás. Los piratas, por tanto, no entendemos que sólo se gobierne para una de ellas y a espaldas del resto.

Para nosotros la política municipal es diferente de la nacional o de la autonómica. Consideramos, por tanto, inaceptable que se utilice la política de una ciudad o población, para el beneficio de unos espacios políticos de otro ámbito. Sin embargo, reconocemos su relación política e ideológica, y entendemos que en algunos casos exista cierta dependencia, excepto cuando esta afecte la buena relación entre los diferentes actores o el bienestar de la ciudad que se pretende gobernar.

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